La increíble idea de un mexicano que puede salvar la vida de 9 millones de personas

Los prácticamente 9 millones de habitantes, que oficialmente moran en Ciudad de México de modo permanente, conviven cotidianamente con la posibilidad de sufrir sismos de mayor o menor magnitud, dada la zona sísmicamente activa en la que se emplaza la capital mexicana. Aunque existe un vasto sistema de alerta temprana, son muy pocos los habitantes que cuentan con el dispositivo de alarma en sus casas, sobre todo porque estos aparatos son demasiado costosos para los ingresos medios de la población. Hoy, Andy Meira, un aficionado a la ciencia y la ingeniería, asegura haber hallado la solución a este problema.

Corría el año 1985, cuando un terremoto sacudió al Distrito Federal, acabando con la vida de unas 10 mil personas. Algunos años más tardes, a inicios de la década de 1990, el país instauró un sofisticado sistema, capaz de registrar los datos de más de un centenar de sensores distribuidos en el centro y la costa oeste de México, de Jalisco a Oaxaca, denominado Sistema de Alerta Sísmica Mexicano. Así, en caso de peligro tectónico, el sistema emite señales de alerta, que el Gobierno transmite a la población a través de la radio y la televisión. Claro que la alarma no puede llegar a quienes no se encuentran en ese momento frente a la pantalla de la televisión, o el parlante de una radio.

Por eso, poco tiempo después, también se implementó un instrumento llamado SASMEX, un receptor especial que se instala en casas y oficinas, y que replica cualquier alarma vigente. Sin embargo, el aparato y su instalación rondan un costo de 1.300 dólares, lo suficientemente caro para la mayoría de los hogares y pequeñas empresas de la capital mexicana.

Andy Meira diseñó un dispositivo capaz de usar la señal transmitida por el sistema SASMEX, que activa un alerta acústica y visual en caso de amenaza sísmica, pero que cuesta unas 26 veces menos que el receptor ‘oficial’. Esta importante innovación, llamada ‘Grillo’, posee el tamaño de una pelota de tenis, puede ser comercializada por 50 dólares y es fácilmente instalable.

Meira destaca que el invento ha demostrado su eficacia, cuando, en abril de 2014, alertó a él y su familia sobre un terremoto de 7.2 grados de magnitud, con epicentro en el estado de Guerrero, un minuto y medio antes de que comenzaran los primeros temblores. A través de una campaña pública en las redes sociales, y con el impulso económico de una empresa colaborativa, Meira logró recaudar fondos suficientes como para fabricar los primeros 175 dispositivos.

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